Amalgama entre arte y arquitectura
Desde bien pequeña Florencia Wagner sabía que quería ser arquitecta. Además, que amaba el arte. Quizá se la innegable influencia de las mujeres de su familia: su tía es arquitecta y su madre, licenciada en Arte. Cuenta que a los siete u ocho años se refugió en las hojas de las enciclopedias. Por esa misma época, dibujó el plano de su casa con las mejores quería incorporar. Siempre convivieron en ella el arte y la arquitecturaespero hoy. En la escuela secundaria, en su natal Tucumán, tuvo que hacer una presentación que la sumergió de lleno en la investigación del color.…
