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Críticas de Petro a sanción estadounidense al juez de Bolsonaro en Brasil provocan respuesta de María Elvira Salazar: ‘Instintos autoritarios’

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El líder de Colombia, Gustavo Petro, manifestó su descontento frente a la reciente resolución del Gobierno de Estados Unidos de imponer sanciones a un alto juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes. La acción del Departamento de Estado, revelada durante la Conferencia Ministerial para el Progreso de la Libertad Religiosa realizada en Washington, provocó respuestas rápidas en la zona, entre ellas una contundente objeción del dirigente colombiano.

Petro consideró que la sanción representa una intromisión en los asuntos internos de Brasil y cuestionó la autoridad moral de Washington para calificar las decisiones judiciales de otros países. Según el presidente, la medida contra de Moraes —quien ha llevado procesos judiciales clave en Brasil, entre ellos algunos contra el expresidente Jair Bolsonaro— podría sentar un precedente peligroso para la soberanía judicial en América Latina.

El pronunciamiento no tardó en generar reacciones en el ámbito político estadounidense. María Elvira Salazar, congresista por el estado de Florida y una de las figuras más críticas del mandatario colombiano en el Capitolio, respondió con firmeza. La legisladora señaló que las declaraciones de Petro reflejan “instintos autoritarios” y defendió la sanción impuesta por el Departamento de Estado, argumentando que responde a supuestas violaciones de derechos fundamentales, especialmente en lo relacionado con la libertad de expresión y religiosa en Brasil.

De Moraes ha sido una figura central en el contexto político y judicial brasileño, especialmente desde los disturbios en Brasilia ocurridos el 8 de enero de 2023. En su rol como magistrado, ha liderado investigaciones sobre desinformación, ataques a las instituciones democráticas y la responsabilidad penal de figuras políticas implicadas en los hechos. Entre sus detractores se le acusa de extralimitarse en sus funciones; sus defensores, en cambio, lo ven como un garante del orden democrático frente a la amenaza de la ultraderecha.

La disputa resalta la división política en la región y las relaciones intrincadas entre los gobiernos de América Latina y la administración de Estados Unidos, dentro de un contexto de tensiones ideológicas. Petro ha subrayado la importancia de una política internacional fundamentada en el respeto mutuo entre naciones soberanas, señalando que las acciones de Washington son “una forma de intervención” que disminuye la autonomía de los sistemas judiciales en las naciones del sur.

La discusión entre Petro y Salazar también exhibe un debate más extenso sobre la dirección de la democracia en América Latina y la influencia que Estados Unidos tiene en ese contexto. Por un lado, ciertos grupos opinan que el país norteamericano debe tomar una posición activa en la protección de los principios democráticos en la zona, mientras que otros observan con inquietud lo que perciben como intervenciones foráneas que no respetan las leyes fundamentales de cada país.

En Colombia, las palabras de Petro han resonado en ciertos sectores políticos, particularmente entre quienes critican la interferencia de otros países. No obstante, también han sido motivo de críticas por parte de expertos que creen que el líder intenta presentarse como un referente en temas de soberanía a nivel regional, a pesar de que las causas que promueve no siempre cuentan con el respaldo en su propia nación.

El episodio suma un nuevo capítulo a la ya tensa relación entre algunos gobiernos latinoamericanos y Estados Unidos, en momentos en que el equilibrio entre cooperación y respeto a la autonomía nacional continúa siendo un tema central en la agenda diplomática del hemisferio.

Por Araujo Gomes Igor