Otra devaluación en medio de la tormenta de precios y con la mira puesta en Milei

El gobierno lo anunció en el Boletín Oficial dentro del marco de lo que denomina Programa de Incremento Exportador y en esta oportunidad con una nueva modalidad.

Se trata del dólar soja 4 que, a diferencia de los anteriores dólar soja 1,2 y 3 y campo 1, no implica un salto líneal del tipo de cambio sino a través de permitirle a los productores y exportadores de soja y aceites la libre disponilidad del 25% de los dólares que implique la operación.

Así, la exportación de una tonelada de soja se podrá liquidar en el mercado oficial de cambios en 75% al dólar mayorista de $350 menos la retención y el 25% restante en el contado con liquidación a $758.

Esta nueva devaluación sectorial después del salto del 22% del dólar oficial del 14 de agosto, el día después de que el gobierno perdió en las PASO, es otra demostración de la seria escasez de reservas del Banco Central y de los enormes problemas que enfrenta el gobierno para conseguir divisas.

Vale la pena tener en cuenta desde que asumió el cargo el ministro Sergio Massa la consigna de arranque, respaldada por la vicepresidenta Cristina Kirchner, era que nunca devaluaría el peso porque hacerlo implicaría una caída instantánea del poder de compra de los salarios.

Lejos de ese objetivo, el gobierno no para de devaluar, sea sectorialmente, sea con un salto del dólar o fijando la libre disponibilidad de una parte de los dólares para los exporadores que hubiesen realizado operaciones «hasta 18 meses antes » del decreto. La necesidad lleva a Massa a rasgar el fondo de la lata de las divisas y complicarle más la herrencia al próximo.

En el decreto de creación del dólar soja 4 el gobierno sostiene la decisión en que tendrá una «baja incidencia directa en la cadena de abastecimiento» abriendo del paraguas después de la dolorosa experiencia que dejó el salto cambiario del 14 de agosto.

Un relevamiento del instituo ISEPCI midío que tras la devaluación del día posterior a las PASO los precios de la canasta alimenticia tuvieron un aumento de 27% en pocas horas.

El sato es significativo ya que, si bien siempre hay un traslado a precios de una devaluación, en ese caso no sólo fue superior en magnitud ( 27% contra 22% de suba del dólar) sino que, tambien, fue instatáneo.

La canasta de alimentos en comercios del Conurbano que en en julio alcanzaba a $110.079, en agosto había trepado a $139.789 con una variación anual de 167%.

Según Guillermo Olivetto, experto en temas de consumo, entre la inercia inflacionaria, la devaluación y la inestabilidad cambiaria, la gente intenta refugiarse en la compra de alimentos por motivos precautorios.

Si bien el ministro Massa había anunciado que el dólar oficial de $350 se quedaría quieto hasta el 15 de noviembre para apoyar el «plan freezer» (congelamiento de las tarifas de luz, gas, trasporte público y de medicamentos, combustibles y prepagas) pasaron pocos días hasta que surgió el dólar soja 4 que abre otra puerta a la incertidumbre.

Sin embargo, hay algo de la carrera de precios, aunque en las alturas, que se moderó en los últimos días.

Para la consultora Eco Go de Marina dal Poggetto en agosto la inflación minorista habría resultado de 11,6% y las primeras mediciones de este mes proyectan un aumento de 10,6% para septiembre.

La moderación es poca teniendo en cuenta un contexto en el que la opinión prevaleciente en el mercado financiero es que el gobierno se quedó corto con una devaluación que el salto de los precios absorbió rápidamente y que, por tanto, en el horizonte hasta fin de año aparece otro retoque cambiario que el gobierno no está en condiciones de desmentir.

Otro capítulo se empieza a escribir frente a la posibilidad de que Javier Milei gane las elecciones y avance con su proyecto de dolarización total de la economía.

Sea como sostiene Emilio Ocampo, uno de los economistas allegados a Milei que propone poner los bonos de las deuda que están en el Banco Central y los organismos públicos como garantía para obtener US$ 30.000 o US$ 40.000 millones o como sostiene Carlos Rodriguez, otro de los cercanos, bajando fuerte la tasa de interés de las Letras de Liquidez (Leliqs) para comprar dólares, el precio del dólar actual está bajo sospecha.

En el medio de esas propuestas, otro referente económico del libertario, Dario Epstein, presentó en el ciclo Democracia y Desarrollo organizado por Clarín otro camino hacia la posible dolarización.

Epstein, que está hablando con banqueros locales y extranjeros, planteó que lo primero, en caso de llegar al gobierno, será terminar con el déficit fiscal e, incluso, la necesidad para recuperar confianza, de lograr un superávit.

Primero eliminar el déficit, después la dolarización.

En la vereda de enfrente, Carlos Melconían, sostiene que la dolarización que propone Milei implica, si o sí, un plan Bonex, una reestructuración de la deuda o un «corralito» para mantener los depósitos en los bancos.

Cómo mucho saben, la filosofía, las religiones, la psicología conductista y los políticos, las palabras contribuyen a crear dispositivos culturales y profecías sobre abismos que resultan difíciles de eludir.