Argentina está 2-0 ante Lituania y buscará cerrar en el dobles su fin de semana perfecto

Una jornada con todos los condimentos de la Copa Davis se vivió este sábado en el Buenos Aires Lawn Tennis, en el arranque de la serie entre Argentina y Lituania, por la primera ronda del Grupo Mundial. Una jornada de esas que abundaban hace unos años, con aquel viejo formato que quedó archivado en 2019 y que muchos -jugadores y fanáticos- siguen extrañando. Una jornada de muchas emociones.

La alegría de una fiesta interminable en las tribunas colmadas. Algo de nostalgia por los recuerdos de algunas enormes raquetas del tenis nacional en el marco de la celebración de los 100 años de Argentina en la Davis. La tensión y el sufrimiento dentro de la cancha, donde, como suele ocurrir en una competencia donde la lógica no siempre se cumple, Francisco Cerúndolo y Sebastián Báez lo pasaron mal por momentos ante dos rivales que, en la previa, eran inferiores. Y la felicidad y el alivio por los triunfos trabajados del porteño y el bonarense en los dos primeros puntos, que dejaron al seleccionado nacional 2-0 arriba y con un pie en los Qualifiers de 2024.

Se esperaba una convocatoria multitudinaria, porque las entradas se habían agotado muy rápido, quizás por la expectativa de ver a un grupo de jugadores que llegaban en un enorme momento. Y los fanáticos cumplieron.

Empezaron a llegar bastante antes del comienzo de la acción. Algunos fueron derecho a buscar sus lugares en las tribunas. Otros, coparon un patio de comidas un poco diferente al de otras series. Es que además de los tradicionales stands para comprar hamburguesas, papas fritas o alguna gaseosa y los que levantan siempre los sponsors, recorriendo el predio el hincha se iba encontrando con «pinceladas de la historia»: imágenes de viejos y más recientes momentos de gloria en pantallas y personas con vestimentas típicas de las diferentes décadas. Y tenía la chance de retroceder en el tiempo al visitar un «museo» que recorría momentos icónicos del tenis celeste y blanco.

Expuestas en las vitrinas había desde raquetas de Enrique Morea y Eduardo Soriano; esas vinchas que eran marca registrada de Guillermo Vilas; y alguna remera de Martín Jaite. Un rincón fue dedicado a la inolvidable Legión y otro, Gabriela Sabatini, Nadia Podoroska, Norma Baylon y otras jugadoras que dejaron su marca en el tenis femenino. Y no podía faltar el recuerdo de la histórica consagración de 2016 en la Davis. Una pequeña réplica de la codiciada Ensaladera era la más buscada por todos para sacarse alguna selfie.

La cancha donde Fran y Seba le dieron dos enormes alegrías a Argentina también fue preparada especialmente para la ocasión. Porque desde la AAT «importaron» un poquito de polvo de ladrillo de pistas en las que se formaron íconos del tenis nacional y las mezclaron con la del court central del BALTC.

Un poquito llegó, por ejemplo, desde el club marplatense en el que Vilas practicó sus primeros golpes, otro desde las canchas de Unquillo que pisaba en sus primeros años David Nalbandian y un puñado más de las tandilenses que vieron como Juan Martín Del Potro empezaba a pulir sus derechazos.

Así, sobre esa tierra roja con muchísima historia, Cerúndolo y Báez batallaron para regalarle un sábado perfecto a la gente, que, como suele pasar cada vez que Argentina juega de local, jugó su propio partido.

Desde las tribunas, en las que abundaron las camisetas con el «10» y la leyenda «Messi» en la espalda y hasta algunas con la frase «Campeones del Mundo» y tres estrellas, los fanáticos se transformaron en el «sexto jugador» del equipo capitaneado por Guillermo Coria. Los hinchas lituanos estuvieron, pero casi no se los escuchó. El ruido de los locales era demasiado.

En esos momentos de dudas, en esos bajones tenísticos y anímicos que sufrieron tanto Francisco como Sebastián, el público aportó su granito de arena para levantarlos.

El porteño se alimentó del clásico «Ohhh, Argentina vamos, ponga huevos, que ganamos» consiguió recuperarse tras haber quedado abajo en el marcador en el segundo set y terminó derrotando en tres sets a un joven Vilius Gaubas, 476° del ranking y 18 años.

El bonaerense pareció recargar energía cuando, luego de perder inesperadamente el segundo parcial ante Ricardas Berankis, el aire se llenó de voces cantando «Vamos, Seba, vamos… Ponga huevo, que ganamos…», acompañados por un bombo y una trompeta. Y empujado por ese aliento, Sebita pudo adueñarse de un tercer set también durísimo y marcar el 2-0 para el seleccionado celeste y blanco.

«Jugar Copa Davis en Buenos Aires es un orgullo, una alegría. Es hermoso estar con toda mi familia y mi equipo en Buenos Aires. Durante el partido cuesta por ahí disfrutarlo, pero ahora pienso ‘Qué bueno que vinieron, que me apoyaron y me ayudaron’. Eso es lo lindo de la Davis», aseguró Báez.

La hinchada argentina, vestida de celeste y blanco, en el BALTC. Foto EFE/ Luciano González

Cerúndolo reconoció que ese ambiente fue una motivación extra, más allá de la presión que les genera el sentimiento de que hay que ganar sí o sí.

«Es hermoso jugar acá, pero sabés que vas a tener una parte de sufrimiento también. Que vas a tener que lucharla, que pelearla, vas a jugar nervioso y con presión. Sentís que tenés que ganar para darle una alegría a la gente. Más con un rival joven como el que enfrenté hoy. Sabés que si perdés es un papelón y si ganas, nadie te va a felicitar mucho, porque tenías que ganar», analizó el porteño.

Y cerró con una frase que resumió a la perfección la jornada: «Son desafíos que hay que transitarlos, porque te enseñan mucho. Y disfrutarlos también, porque está toda esa hinchada ahí alentándote y apoyándote. Es lo que hace a la Davis un torneo diferente».

Copa Davis: la acción del domingo

Argentina buscará cerrar la serie este domingo desde las 11 horas con el duelo de dobles, el tercer punto que jugarán los «top ten» Andrés Molteni (9) y Máximo González (10), enfrentando a los lituanos Edas Butvilas (532), de 19 años, y Tadas Babelis, un tenista sin ranking que completa el equipo europeo, aunque este podría ser reemplazado por Berankis.

En caso de que se diera la sorpresa y los argentinos cayeran derrotados, luego saldrán a la cancha a disputar el cuarto punto con Cerúndolo ante Berankis. De llegar a un quinto, la definición sería entre Báez y Gaubas. Todos los partidos se verán por la pantalla de TyC Sports.